
Se acerca el calor y no hay nada como llegar a casa y sumergirse en las burbujas de tu propio spa. Pero, ¿sabías que la mayoría de las averías graves ocurren en el primer encendido de la temporada?
Después de meses de inactividad, el frío, la humedad y la cal pueden haber pasado factura a los componentes internos. En este artículo te enseñamos cómo realizar una revisión completa para que tu única preocupación este verano sea elegir la temperatura del agua.
Antes de llenar ni una gota de agua, inspecciona el acrílico. Busca pequeñas grietas o zonas donde el color haya cambiado.
Revisión del casco: Busca grietas o burbujas en el acrílico. Limpia con un producto específico (no uses jabones domésticos que generen espuma).
Jets y boquillas: Gira todos los jets para asegurar que no estén bloqueados por la cal.
Filtros: Extrae los cartuchos. Si están amarillentos o el tejido está deshilachado, es momento de cambiarlos.
Abre el panel lateral de tu spa y echa un vistazo al compartimento técnico. No hace falta ser ingeniero, solo busca estas tres cosas:
Fugas silenciosas: Revisa las uniones de las bombas y el calentador. Si ves manchas blancas de cal, es que algún racor se ha aflojado con el frío.
Tuberías y Codos: El PVC flexible puede sufrir con las heladas. Comprueba que los codos (especialmente los de 1/2″ acanalados) y las derivaciones no tengan fisuras.
Los interruptores: Si tu spa es de control neumático, asegúrate de que los tubos de aire estén bien conectados a los interruptores (Presair, Tecmark o Balboa). A veces, los insectos o el polvo bloquean estas conexiones durante el invierno.
Una vez lleno el spa, llega el momento de la verdad.
Activa las bombas: Escucha el sonido. Debe ser un ronroneo constante. Si escuchas un zumbido metálico o un «clic» pero la bomba no arranca, es probable que el interruptor neumático esté fallando o el motor esté bloqueado.
Prueba el calentador: Asegúrate de que la temperatura sube. Si el panel marca un error de flujo (tipo «FLO» o «DRY»), revisa que los filtros estén limpios; un filtro sucio es la causa número uno de fallos en el calentador.
No te bañes inmediatamente. Realiza un tratamiento de choque con cloro o bromo para desinfectar las tuberías internas, donde el agua estancada del invierno podría haber acumulado bacterias. Ajusta el pH entre 7.2 y 7.6 para proteger tanto tu piel como los componentes metálicos del spa.

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